La Virgen de la Luz es la patrona y alcaldesa de Cuenca. Su festividad se celebra el 1 de junio de cada año.

La imagen de la Virgen está elaborada con piedra negra y lleva un Niño entre sus brazos. En esto, por cierto, coincide con una tradición medieval muy extendida en otros lugares.

En cuanto a la intervención de Alfonso VIII en la historia del recinto en los tiempos de la conquista, dice la tradición que durante el sitio musulmán veían desde las murallas de Cuenca una misteriosa luz, y acercándose, encontraron a Nuestra Señora de la Luz, con un candil en las manos.

Cuenta esa leyenda que í se pareció la Virgen a Alfonso VIII y mandó construir una ermita. La iglesia fue levantada en el siglo XVI. El santuario de la patrona de la ciudad, es hoy una de las obras más importantes del rococó religioso. En 1352 era el convento de San Antón, siendo reformado en 1523, aun cuando todo el interior es obra de José Martín Aldehuela, terminado en 1764.

Después de la ceremonia religiosa, la novillada y la verbena se toma el típico Zarajo, formando una madeja con las tripas más tiernas del cordero, entre trago y trago de Resoli, licor elaborado en la tierra a base de crema de café, coñac y anís.