Más de 40 pendones acompañan a La Virgen de Castrotierra, correspondientes a los pueblos que acompañan en procesión a Nuestra Señora desde su santuario hasta la Catedral de Astorga. un riguroso orden que se mantiene desde los tiempos en que se superaron las temidas incursiones árabes protagonizadas por Almanzor allá por el siglo XII.

Cuando los llamados “procuradores de la tierra”, laicos representantes de trece pueblos de las tierras secanas de la comarca, deciden por votación mayoritaria, La Virgen es sacada en romería multitudinaria hasta Astorga (caminando 18 kms), en cuya catedral recibe culto solemne durante nueve días. A esta decisión democrática de los pueblos más afectados por las sequías llaman a este evento “votar la Virgen”. Si no ha habido ocasión, la romería se celebra al séptimo año.

A su intercesión encomiendan sus devotos la lluvia. En esta romería, en la que toman parte alrededor de cincuenta pueblos de la zona, con sus pendones y suelen asistir más de veinte mil fieles. Es un brillante acto religioso tanto en sus peregrinaciones de ida y vuelta al santuario, como durante los días en que recibe solemne culto en la Catedral.

La comitiva se cierra con la imagen llevada en andas, muy solicitada durante todo el trayecto (18 Km.), le precede la cruz de Valle portada por un devoto, delante va el resto de cruces en representación de unos cincuenta pueblos y, por fin, los pueblos con su pendón en orden.

La Virgen sale un viernes después de la misa a mediodía entrando en la catedral con estrellas. Después de la novena, regresa un lunes abandonando la catedral con estrellas para llegar a su santuario para presidir la comida campestre de los romeros.

Si la ida es grandiosa, la vuelta, nueve días más tarde, no deja de serlo, y termina con fiestas y bailes de pendones en el viejo castro de la Edad del Hierro.