El sábado de Gracias, último sábado de septiembre, tiene lugar la hermosa romería de Anguiano en honor a Santa María Magdalena. La imagen regresa a su ermita. El 22 de julio tiene lugar el traslado de la imagen a la Iglesia, el día de la Magdalena. Ambas romerías se acompañan de la “Danza de los zancos”. Se celebran al menos desde 1603.

Los ocho danzantes se calzan unos zancos, ayudados por antiguos danzantes, y a unos 50 cm del suelo, giran vertiginosamente desde la explanada del santuario hasta la cuesta de los Danzadores. Vestidos con la indumentaria tradicional, se lanzan por la cuesta mientras suenan el tamboril y la dulzaina. Muchos vuelven a subir la cuesta y se lanzan de nuevo, girando sobre sí mismos, con ayuda de los que les contemplan, que impiden que en los giros no se estrellen contra las edificaciones.

El camino a la ermita lo realizan también sobre los zancos. La danza de los zancos sólo existe en Anguiano, las primeras referencias escritas sobre ella datan del siglo XVIII. Su origen no está claro y quizás tenga que ver con el rirual pastoril.

Los danzantes son ocho e interpretan el baile del troqueado. Un personaje llamado “cachiberrio” lanza mientras sus versos a la santa y anima a todos los participantes en la fiesta.

Una vez llegados a la ermita, los danzantes infantiles también ejecutan su baile, observados de cerca por los danzantes adultos y los antiguos danzantes. Los danzantes tenían antiguamente el privilegio de poder pescar el 25 de julio.